eshop

Una deliciosa historia de frutas de La Vieja Fábrica

Una dulce historia

Cerezos en flor, naranjos, fresas y frutos rojos salpican con gracia los campos españoles… Cansados pero felices, un grupo de campesinos se dirige de vuelta a casa, charlando y cantando, tras una dura jornada de trabajo. Esta fotografía imaginaria es una estampa llena de vida y color aunque la imaginemos en blanco y negro. Estamos en 1834 y España vive una época de cambios en la que sus estructuras políticas, económicas y sociales se adaptan a una nueva era.
La industria y el comercio se desarrollan mientras la agricultura sigue teniendo un peso muy importante, y la población española crece favorecida por el descenso de la mortalidad, consecuencia del aumento de la producción agraria y de la mejora en la dieta.
Son tiempos de cambio, pero hay tradiciones que se mantienen intactas.
Desde que La Vieja Fábrica comenzara a elaborar sus mermeladas en 1834, muchas cosas han cambiado pero ciertos valores perduran, uno de ellos por encima de todos: la calidad de sus productos.
Nuestras mermeladas son elaboradas a diario siguiendo un método tradicional en el que priman el cuidado y la utilización de materias primas de la más alta calidad, usando siempre frutas selectas. El proceso de fabricación artesanal permite conservar la textura, el color y el aroma natural de las frutas empleadas y confiere a las mermeladas un sabor realmente casero. Un sabor que recuerda a tiempos pasados pero que sabe adaptarse a los nuevos.


 

Mermelada, un alimento sano y lleno de sabor con miles de años de historia

Para encontrar las primeras mermeladas producidas en el mundo, hay que remontarse cientos, miles de años atrás, cuando convergen dos factores cruciales. Por un lado, el hombre comienza a buscar la forma de evitar que la fruta se eche a perder; por otro, se desarrollan endulzantes como la miel y el azúcar. La combinación de ambos factores tiene como resultado el desarrollo de mermeladas, confituras, jaleas y compotas.
Desde entonces la elaboración de la mermelada ha experimentado una evolución notable, sin que se haya perdido nunca el toque tradicional que caracteriza a las mejores.
Y es que ser una marca histórica o tradicional no es incompatible con la capacidad para desarrollar innovaciones, como la gama “Cocina selecta” de La Vieja Fábrica, premiada como Sabor del Año en 2011 y 2012 por quienes mejor saben de esto: los consumidores. Siete deliciosas especialidades pensadas para acompañar y personalizar platos de toda la vida o para crear novedosas recetas de carne, pasta o pescado.
Tampoco impide la tradición apostar por nuevas y atrevidas combinaciones como la gama de mermeladas #DobleSabor – arándanos y fresas y piña y mango-, que multiplican por dos todos los beneficios y el sabor de las frutas de nuestra tierra.
Una tierra a la que nos sentimos unidos y que es fuente de creatividad para nuestros productos, desde las naranjas amargas de Sevilla hasta las fresas de Huelva, pasando por las frutas tropicales de la costa granadina.



Y es que no hay mejor reclamo que sentir pasión por los productos que elaboramos, sin necesidad de “maquillarlos” ni por dentro ni por fuera. “En La Vieja Fábrica no hay foto, hay fruta”. Por eso, todos nuestros productos se encuentran envasados en un característico tarro de vidrio que recuerda a las conservas elaboradas artesanalmente y que cede todo el protagonismo a la fruta, la verdadera estrella.
Más de 180 años después de aquella foto imaginaria en blanco y negro en los campos españoles, las mermeladas de La Vieja Fábrica ya han traspasado fronteras pero siguen conservando la textura, el sabor y el aroma de siempre. Para transformar tus desayunos, almuerzos o cualquier momento del día en un auténtico placer.

 
Recibe todas nuestras promociones y novedades