Desde 1834, las mejores mermeladas.

Tradición, pasión y dedicación

Si algo nos caracteriza, desde hace ya casi 200 años, es nuestra pasión por las frutas y por el sabor auténtico. Hemos sido siempre fieles a nuestra receta original y a un proceso de elaboración tradicional que nos ha permitido conservar la textura, el color y el aroma natural de las frutas que seleccionamos. Ese es el motivo por el que nuestras mermeladas tienen un sabor auténticamente casero.

En La Vieja Fábrica, a lo largo de los años, hemos mantenido la misma calidad de siempre en todos nuestros productos. Nuestras mermeladas se elaboran a diario utilizando un proceso artesanal que ha ido pasando de generación en generación y donde prima el cuidado por los detalles y el uso de materias primas de la más alta calidad. En el interior de cada frasco hay una verdadera historia de tradición, pasión y dedicación.

Tenemos vocación por las cosas bien hechas y somos especialistas en lo que hacemos. Ofrecemos una experiencia única, memorable y siempre reconocible a los consumidores, una experiencia inconfundible que nadie puede imitar.

Aunque nuestros valores y forma de hacer las cosas no han cambiado, en La Vieja Fábrica no hemos dejado de innovar adaptándonos a los gustos y deseos de las personas que, como nosotros, sienten la misma pasión por los productos excelentes. Por eso, hemos evolucionado creado nuevos productos e introduciendo nuevos sabores o gamas como “Diet”, “Cocina Selecta” o “Cero”.

 

 

Nuestra auténtica razón de ser 

Nuestro propósito es transformar cada momento cotidiano en uno extraordinario y por eso, elaboramos nuestras mermeladas con un saber hacer artesanal que respeta los ingredientes y la manera de siempre de hacer las cosas. Ofrecemos una calidad superior y un sabor extraordinario que aporta ese “algo” que mejora la vida de las personas, esa es la razón por la que nuestros productos son auténticos.